una sombra con pies de plomo
-el fragmento de algo que no llegó a escribirse- … una sombra más oscura que la propia oscuridad. Emana frío, ansiedad y despecho. Enfadada, como si pudiese fruncir el ceño. Y la mira. Desde el otro lado de la calle, tras el cristal de la ventana, esa cosa nubosa la mira sin ojos. La está amenazando, la puede oír desde aquí. Sí, le está reventando los tímpanos con gritos furiosos. Inmóvil y oscura, figura indefinida, le grita y la mira. Y ella , hipnotizada por el canto gutural, anclados los pies al suelo, llora en silencio. Tan quieta que apenas se le levanta el pecho al respirar por miedo a faltarle el respeto. Las lágrimas abrasan saladas las mejillas hasta que caen sobre los dedos de sus pies. Y las nota, una a una, como la empapan. Si se queda allí, quieta, llorando, podrá inundar toda la pensión. Y no sabe por qué lo hace, pero lo está haciendo igualmente. Y temblaría si pudiera moverse, pero el miedo le corre por dentro, por la sangre, le arde en las venas. ...
